Ya es demasiado tarde: la frase a abolir

Érase una vez…. Así comienzan los cuentos de hadas, pero el tiempo del que hablan no es el del calendario. Los protagonistas viven en un espacio mágico, donde no hay tiempo, al menos no el tiempo marcado por las agujas del reloj. El mundo de Alicia en el País de las Maravillas es un “lugar extraño y fantástico donde nada es lo que parece”. Es el reino de las imágenes, los símbolos, los mitos, donde uno escapa a toda definición. Las mismas reglas gobiernan nuestro mundo interno, que está completamente libre de las leyes de la racionalidad. Como los héroes legendarios, nuestro viaje en la vida se asemeja a un sueño, una aventura donde nada se da por sentado y donde en el camino hay obstáculos, inesperados, “giros y vueltas” que son necesarios para alcanzar el premio final . Es un cuento en el que los obstáculos del camino son como los monstruos y dragones de los cuentos de hadas: pasos necesarios para descubrir los tesoros escondidos en nuestro interior, momentos de un viaje iniciático cuyo verdadero objetivo es conquistar a la princesa, o mejor dicho, ¡nuestra alma!

Se puede florecer a cualquier edad Por eso cometemos un error al evaluarnos según un medidor cuantitativo, juzgando si a los 20, 40, 60 años conseguimos supuestos “resultados estándar”. No hay un estándar que alcanzar, hay que prosperar, a cualquier edad. Somos como una semilla que ya contiene todo lo necesario para germinar, crecer, hacer la flor y luego el fruto. Todo lo que tienes que hacer es tener el valor de emprender un viaje y dejar que el ser único que vive en nosotros emerja día a día. Nos daremos cuenta de que hay señales que trazan el camino a seguir, gracias a las cuales podemos reconocer los brotes y cosechar la fruta cuando está madura. Pero no debemos irnos sin paciencia: hay tiempo para todo, y la espera es una fase indispensable que precede a la producción creativa. No olvidemos que, después de todo, ¡esperar el placer es en sí mismo placer! Sólo cruzaremos la meta real cuando, como el héroe de los cuentos de hadas, hayamos cruzado los peligros y las derrotas aprendiendo la lección más importante: ¡que no nos falta nada! No te rindas ante un callejón sin salida y estés donde estés, con quien estés, hagas lo que hagas, tira el “reloj mental” y ponte en marcha de nuevo, esta vez con la actitud mental adecuada.

La mente da frutos preciosos en cada edad de la vida
No tengamos miedo a la edad: a menudo creemos que algún fracaso nos ha bloqueado el camino y que ya es demasiado tarde. ¿Y si tuviera que ser….así como así? Después de todo incluso un hipo puede ser una oportunidad para abrir nuevas puertas y descubrir un destino que no habíamos considerado. ¡Nunca es demasiado tarde para ser consciente del potencial que vive allí! Cada edad es preciosa y nos reserva los conocimientos y habilidades que antes no teníamos. De hecho, como explica James Hillman en su famoso libro “La fuerza del carácter”, el tiempo que pasa esculpe más nuestro rostro original. A medida que pasan los años, nos volvemos más y más esenciales, los gestos son cada vez menos dispersos y más funcionales, el pasajero y los elementos superficiales pierden agarre, refinamos cada vez más nuestras tendencias, nuestro carácter se expresa con más fuerza, en otras palabras, somos cada vez más nosotros mismos .

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